Perdido en la oscuridad

En medio de la noche, lejos de la luz de la luna y las estrellas, me perdí en la oscuridad, en donde lo mismo da tener los ojos abiertos que cerrados ya que la oscuridad cubre mis ojos como un manto negro, y mientras ella me hace creer que desapareció todo a mi alrededor me senté en medio de ella y me di cuenta de mi existencia.
Perdido en la oscuridad, solo escuche el silencio de la noche y la voz de mis pensamientos.
Perdido en la oscuridad, me sentí extraviado en esta indiferente y ofensiva tiniebla.
Perdido en la oscuridad, estuve ciego e imagine la luz como mi único bastón que me indicara el camino y aclarara mis ideas ya que nada tiene un sentido en este negro vació.
Perdido en la oscuridad, lo único que vi fue a mí, describiéndome la silueta de mi yo interior.
Perdido en la oscuridad, tuve miedo de esta espantosa negritud y más que nunca desee no estar solo.
Perdido en la oscuridad, el color seria la poesía que me hubiera hecho distinguir la tristeza de la alegría.
Perdido en la oscuridad, la música seria armonía que habría creado en mi alma una sinfonía de melancolía.
Perdido en la oscuridad, supe que el amor no era negro, ya que si oscuro estaría en todas partes entonces el amor no encontraría en ningún lado.
Perdido en la oscuridad, vi que soy imagen y semejanza de Dios al crearnos en medio de esta nada, por que igual que yo también se aburrió de esta absurda oscuridad.



Los Los niños siempre de fantasía e ilusión viven, curiosos y admirados siempre están, cantando y riendo caminan por las nubes soñando el cielo y las estrellas, son el reflejo de almas puras que se levantan en un amanecer de convicciones y se quedan dormidos bajo el crepúsculo de nuestras preocupaciones, su sabiduría radica en su imaginación ya que lo que el tiempo no les dio su mente los creo. Al crecer nos sentimos confundidos y contrariados, consecuencia del choque de los sueños y la realidad, ahora dejamos de volar para caminar, viajando en huracanes de sensaciones desde odios hasta pasiones, al mismo tiempo que los latidos de nuestro corazón gritan de calma y emoción mientras en la guerra de la razón y el corazón nace el resplandor de la rebeldía innata de nuestros más profundos deseos. El primer brote de nuestro primer amor se muestra tímido e inocente, que a veces explota en un arranque de locura que se convierte en asombro de nuestra razón y suspiro confortable de nuestro corazón, y sin darnos cuenta nos encontramos con una sonrisa producto del resplandor de nuestro amor. A lo largo de la vida, lloramos y reímos, ganamos y perdemos, unos mas unos menos, la vida sigue en una carrera sin rumbo conocido, quédate o vete de ella, pero cuando lleguemos al final triunfador o no, sabremos de que estamos hechos. De tierra somos y parte de todo nos volveremos, si fuimos honestos e íntegros, nuestro espíritu noble vivo sigue, deambulando en la vida, alimentando el resplandor de los corazones, deseos puros producidos por la llama oculta del alma.Nacemos llorando, sin embargo cuando en paz morimos sonreímos de aquel resplandor de las puertas del cielo que nos muestra la divina eternidad en donde nuestra realidad pasa hacer parte de un sueño y nuestros sueños la vida misma.

